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¿Qué esperamos de los esports en 2018?
Xataka eSports

¿Qué esperamos de los esports en 2018?

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Ya estamos en esos días en los que aún no sabemos si sigue siendo correcto saludar con un "feliz año", aún emiten refritos en la televisión y no hay previsión de quitar el árbol de Navidad del salón. Sigue siendo época de mirar al futuro para ver que deparará este nuevo año 2018 y en Xataka Esports no íbamos a ser menos. Esto es lo qué esperamos de los esports en 2018.

Las franquicias marcarán el año

No habrá que esperar demasiado para ver en acción las dos ligas que más interés suscitarán. Del éxito o fracaso de la LCS NA de League of Legends y de la Overwatch League depende en gran medida el camino a seguir por los deportes electrónicos. Ambas competiciones estrenan un formato millonario y revolucionario al apostar todas sus cartas a las franquicias.

Desde equipos de la NBA como Cleveland Cavaliers o Golden State Warriors a magnates de la MLB de béisbol o la NFL de fútbol americano han puesto cifras que superan la decena de millones de dólares sobre la mesa para subirse a la cresta de la ola de los esports. Ambas ligas serán la punta de lanza del asalto de los deportes electrónicos al mainstream.

League of Legends lleva muchos años creando una gran expectación y aglutinando gran parte de los fans a los deportes electrónicos. El paso del tiempo y una serie de malas decisiones por parte de Riot Games a la hora de elegir el formato y horarios de sus ligas han hecho decaer parcialmente el interés en sus competiciones, sobre todo en Europa. El modelo franquiciado viene a dar estabilidad y confianza; la pelota está ahora en el tejado de la audiencia.

En cuanto a Overwatch, el proceso para construir esta liga fue de todo menos rápido y transparente. Todo el 2017 hemos estado leyendo noticias sobre las dificultades de Blizzard para encontrar inversores que compraran sus plazas millonarias, mientras equipos de primer nivel se disolvían en vista de la nula información sobre el futuro. Contratiempos aparte, el Campeonato Mundial celebrado durante la pasada Blizzcon hizo renacer las esperanzas acerca del éxito de la Overwatch League, gracias al espectáculo mostrado y al renovado modo espectador. Finalmente y no sin retrasos, la liga dará comienzo al fin este 2018 con un total de 12 equipos.

El asentamiento de los esport móviles

Los agoreros llevan muchos años diciendo que los videojuegos para móviles van a acabar con la industria del Triple A y las consolas tal y como las conocemos. La historia es por todos sabida, a móvil casi por habitante en la Tierra, el público potencial de estas plataformas supera con mucho el de todas las consolas de la actual generación juntas, pero los juegos destacables que se han producido exclusivamente para plataformas móviles se pueden contar con los dedos de las manos y encontrarlos en las tiendas digitales es harto complicado en vista de la ingente cantidad de copias de fórmulas exitosas y micropagos por doquier que abarrotan el catálogo.

Sin embargo, si hay algún tipo de juego que esté triunfando en estas plataformas y que no deja de enganchar a usuarios de todo el mundo son los que utilizan la competición como vehículo. Clash Royale es un ejemplo muy claro de lo que una excelsa idea bien ejecutada puede lograr. Millones de personas juegan, pero también millones de ellas no dejan de consumir contenido en Youtube y páginas especializadas, así como competiciones de primer nivel.

Sus padres, Supercell, han sido comprados este pasado año por Tencent, un gigante chino que también tiene en su poder un referente de los deportes electrónicos como es Riot Games y su League of Legends. El futuro de las competiciones de Clash Royale también está en la mano de actores como LVP, que actualmente se encuentra haciendo un esfuerzo para unir a las comunidades hispanas y que triunfa con su Superliga Orange y el Gamergy Masters.

Precisamente de Tencent es un éxito en China que desembarcó en Europa hace unos meses y en Estados Unidos hace semanas. Hablamos de Arena of Valor, un MOBA para dispositivos móviles que funciona como un tiro en el país asiático y que puede robar una parte del pastel que tiene Vanguard en occidente o incluso ayudarle a hacerlo crecer.

Además, de Clash Royale y de los esports móviles podemos aprender como una escena integra desde el principio a los influencers, aprovechando la sinergia que ambas caras de la misma moneda pueden aportar. Sea como fuere, 2018 será el año en el cual los dispositivos móviles se sumen con verdadera fuerza a los esports y dejen de considerarse deportes electrónicos de segunda.

PUBG se la juega en Corea

Si ha habido un fenómeno en los videojuegos este pasado 2017 es PlayerUnknown's Battlegrounds. El Battle Royale de Bluehole ideado por el propio PlayerUnknown ha sobrepasado los 30 millones de copias vendidas y 3 millones de jugadores simultáneos en Steam. Desde su desarrolladora y también desde la propia comunidad quieren expandir esta locura a los esports, con pruebas como el torneo de la pasada Gamescom.

Aunque todas las miras estarán puestas en la liga coreana que organiza OGN. Contará con un plató en el cual estarán presentes los 100 jugadores, los cuales pertenecerán a equipos de primer nivel en cuanto a esports se refiere como SK Telecom T1. Del éxito o fracaso de esta competición que promete un formato nunca visto en el juego, dependerá el futuro competitivo de un juego que sólo necesita dar con la tecla correcta en cuanto a presentación, ya que el sabor ha conquistado a unos cuantos millones de jugadores.

Y lo digo no por los jugadores, si no por el público que se dedica a observar como streamers o profesionales realizan sus hazañas en directo. PUBG llegó a tener 20 veces más espectadores que jugadores, siendo estos últimos unos cuantos millones, un hecho que da muestra del verdadero interés que suscita el sentarse delante de una pantalla a ver partidas del Battle Royale más exitoso.

El nacimiento de nuevos fenómenos

Está claro que algo tan cambiante y dinámico como los deportes electrónicos está más que predispuesto a que lleguen nuevos actores a su película. Hace 12 meses PUBG ni siquiera había salido en Early Access en Steam y lo de las franquicias nos sonaba a chino. Siempre hay espacio a una sorpresa que ponga patas arriba el mercado.

En cuanto a juegos de cartas, este 2018 llegará Artifact, la apuesta de Valve ambientada en el mundo de Dota2 para este importante nicho que domina Hearthstone desde hace mucho tiempo con mano de hierro. También Duelyst, Gwent y The Elder Scrolls Legends llevan un tiempo intentándolo, demostrando que el género está en uno de sus momentos álgidos.

En cuanto a esports de disparos, pocos podrán arrebatar el trono de Counter Strike: Global Offensive, pero las apuestas por los deportes electrónicos de Bethesda con Quake Champions y Epic con Unreal Tournament 4, dejan claro que los clásicos shooter-arena también quieren presentar su candidatura como padres de los esports modernos.

Counter Strike seguirá siendo un referente

Puede parecer poco, pero Counter Strike proseguirá este 2018 con lo que yo llamo la estabilidad dinámica. Nadie duda de la calidad de los torneos, o de las estrellas que compiten en esta disciplina, de hecho es al contrario. Todo el mundo espera que el duelo SK Gaming - FaZe Clan prosiga su historia en el nuevo año, mientras todas las demás sorpresas serán bienvenidas.

En unos días comienza la primera cita para los amantes de la eterna pelea entre terroristas y antiterroristas. El ELEAGUE Major de Boston arranca este 12 de enero con todos los grandes equipos en liza, a la espera de si equipos como Virtus.pro o Astralis pueden dar ese pasito adelante que les haría candidatos de nuevo a pelear por los títulos.

La situación es similar en España, con la vista puesta en las nuevas temporadas de la ESL Masters y la Superliga Orange. Movistar Riders y KPI fueron los últimos vencedores de unas ligas que no paran de crecer en calidad. Goza de gran salud este esport en nuestro país tras la travesía en el desierto que supuso el final de la antigua División de Honor.

CoD tiene un año complicado por delante

Aquí nos gustaría ser optimistas, pero lo cierto es que no hay muchos motivos para tomarse bien las últimas noticias. Activision ha retirado las licencias a las organizaciones que dirigían competiciones de Call of Duty como puede ser la propia LVP, pero también otras como la Liga PlayStation, para crear su propio circuito nacional con la CWL National Circuit.

Es cierto que esto posibilita una mayor competitividad entre los diversos países ante el jugoso premio de participar en la CoD World League, pero la ausencia de una liga regular hace que la escena sea mucho menos estable. Por no hablar de que será casi imposible ver las partidas de nuestro equipo favorito, lo cual afectará de manera inmediata a la rentabilidad de los propios equipos. No sería raro que muchos clubes dijeran adiós a sus patrocinadores al no poder otorgarles la visibilidad prometida.

Hay razones para la esperanza, ya que CoD: WWII ha superado ampliamente en ventas a su predecesor y los profesionales ya no están tan de uñas con el juego como con Infinite Warfare, pero lo cierto es que este movimiento por parte de Activision parece un tanto suicida.

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