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Fortnite no es el responsable de la eliminación de Alemania, es la falta de profesionalidad
Análisis

Fortnite no es el responsable de la eliminación de Alemania, es la falta de profesionalidad

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Basta hojear un par de entrevistas con jugadores concentrados en las distintas sedes de un Mundial de fútbol para ver que la inmensa mayoría de ellos hacen referencia a la ingente cantidad de tiempo libre de la que disponen. Básicamente todo lo que no sea el entrenamiento matutino, las comidas y las charlas técnicas es tiempo libre en un hotel de un país extranjero en medio de la nada.

Hace unos días salieron a la luz diversas informaciones que hablaban sobre los problemas que había ocasionado Fortnite al combinado alemán este mismo mundial. Las filtraciones sobre la selección entrenada por Joachim Löw, la cual ha caído a las primeras de cambio, llegan incluso a asegurar que los jugadores no descansaban correctamente a causa de jugar hasta altas horas de la madrugada. Este hecho habría obligado incluso al cuerpo técnico de Alemania a poner toque de queda y cortar Internet a partir de cierta hora.

Sin embargo, hay una pata más en esta silla, ya que a esos dos hechos hay que sumarle que hace menos de un mes la Organización Mundial de la Salud decidió considerar la adicción a los videojuegos como una enfermedad más. Dos de los términos que están en boca de todo el mundo se dan la mano con una polémica, que ha hecho levantar ríos de tinta y saliva incluso en tu bar más cercano.

La 'pocha' y el resultadismo

Pocha Incluso la selección de fútbol era una habitual de la 'pocha'.

Uno de los libros que guardo con más cariño es el cómic 'Big in Japan', el cual narra lo sucedido de puertas para dentro de la selección española de baloncesto durante el Mundial de Japón 2006. En él se relata como el cuerpo técnico tenía que llamar la atención a los Gasol, Felipe Reyes y compañía por estar hasta las tantas de la noche jugando a 'la pocha', un juego de cartas. Esa afición de los jugadores por dicho pasatiempo era más que conocida y recuerdo incluso artículos en periódicos deportivos de primer orden explicando las reglas

Por loco que pueda parecer, los jugadores de una selección son jóvenes completamente normales con la salvedad de que compiten al más alto nivel de un deporte. Si la mayoría de nosotros nos hemos vuelto completamente tarumbas por este videojuego, ellos no iban a ser menos. Desde fuera vemos las celebraciones de este u otro jugador, pero creo fervientemente que gran parte de los aficionados al fútbol no se hacen a la idea de que sí, ellos también juegan y mucho.

Pongámonos en contexto. Te encuentras con otros 22 compañeros en un lugar lejos de la civilización, sin poder salir a hacer turismo y con una presión brutal por representar a tu país en la mayor cita del deporte más importante del mundo, la cual sólo se repite cada cuatro años. La necesidad de evadirse hace que los jugadores usen series, películas o videojuegos para pensar en otra cosas que no sean la permuta del lateral de Suecia o las jugadas a balón parado de Nigeria.

Hace doce años y tres Copas del Mundo de fútbol, uno de los más grandes de la historia como es Franz Beckembauer ya vaticinaba uno de los mayores problemas de las concentraciones de fútbol en el futuro en una interesante columna para ElMundo: "Los jugadores quieren estar en un ambiente cómodo, ya que, incluyendo la preparación previa, la concentración llega a ocho semanas. Ahí es necesario despejarse. Los jugadores de hoy quieren sobre todo conexiones a Internet y los más modernos medios de comunicación que haya disponibles. Si no los tienen, hay garantía de grandes problemas."

No es un problema de los videojuegos, es de profesionalidad

Westbrook El jugador de OKC Russell Westbrook usa el móvil tras un partido de la NBA.

Entre esas necesidades del deportista moderno podemos hablar también de otras que tienen relación con Internet como son los móviles y las redes sociales. Ahora mismo su uso en las concentraciones está bastante limitado, pero a comienzos de esta década aquello era el viejo oeste. Como casi siempre que hay que hablar de una liga que marca tendencia y que es más millenial que David Broncano, la NBA está ahí.

En un recomendable episodio de 'El Reverso', Gonzalo Vázquez y Andrés Monje repasan el tormentoso idilio de la mejor liga de baloncesto del mundo con las redes sociales. En él relatan incidentes puntuales de jugadores, pero también dibujan una realidad en la cual la práctica totalidad de los mismos están con el teléfono en el vestuario antes de saltar a la cancha, aunque está prohibido que publiquen absolutamente nada en los 45 minutos anteriores y posteriores a un partido, la 'Villanueva rule'.

Al igual que hay que pedir profesionalidad a los jugadores, quizás también hay que ser consecuente y no caer en el resultadismo. Se me hace complicado pensar que haya jugadores "tan enfermos" por Fortnite como Antoine Griezmann y sus compañeros en la selección francesa. Desconozco si a las 12 dejan de jugar o no, pero de ganar la final de la Copa del Mundo, quizás veamos artículos en periódicos deportivos con trucos para jugar a Fortnite (otra vez).

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