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¿Deben ser buenos jugando los periodistas de esports?
Xataka eSports

¿Deben ser buenos jugando los periodistas de esports?

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La polémica ha sacudido a la prensa del videojuego desde hace unos días. El reflote de un vídeo de Dean Takahashi jugando Cuphead en la Gamescom, en el que lo pasa realmente mal tratando de pasar el corto tutorial del videojuego con estética cartoon de los años veinte, además de echar cerca de 25 minutos para llegar a la mitad del primer nivel. La comunidad se ha preguntado si es necesario que los periodistas sean buenos jugando y nosotros vamos a intentar trasladar la polémica a los deportes electrónicos.

En el periodismo de videojuegos, se establece un diálogo entre crítico y obra mucho más puro y cercano que en otros sectores, como podría ser el cine. El autor de una película o de una obra de teatro habla con el espectador, pero depende de este último el identificarse con los personajes y hacer suya la historia. En los videojuegos, nada pasa sin el beneplácito del jugador y de sus manos, necesitando a este como actor principal además de espectador.

Es cierto que buenos artículos sobre la industria, entrevistas a desarrolladores o textos sobre las referencias de un título, necesitan mucho más conocimiento de los videojuegos que habilidad a la hora de tratar con ellos. Las críticas de videojuegos, sin embargo, necesitan cierto poso en las cabezas de los críticos que sólo se consigue conociendo el género, los juegos anteriores si es una saga y, evidentemente, las mecánicas que hacen que se sostenga.

No hay que malinterpretar y pensar que con conocimiento, habilidad con la pluma y unos argumentos bien presentados, se puede sostener una crítica que parte de no entender porqué han puesto eso ahí los desarrolladores esos carteles con consejos o sin tener un dominio del mapeado del mando suficiente para que el juego pase por ti y no sea un obstáculo. Estarías entablando un diálogo con el juego y apenas chapurreas el idioma.

¿Leyenda o periodista?

Hearthstone Hearthstone, al carecer de más habilidad que la mental, puede ser un caso extremo.

Siempre se compara el periodismo de esports con otros dos, el de videojuegos y el deportivo. A mi juicio esto tiene sentido ya que en nuestro sector, el diálogo del periodista en muy pocas ocasiones se establece con el título al que ves jugar a los profesionales, si no que lo haces con su gameplay. Tienes que conocer las reglas, el metajuego y que jugadas son más complicadas o impresionantes y por otro lado las historias del juego, de los jugadores y de los equipos pero solo te pones manos a la obra en ocasiones muy puntuales.

Más que jugar bien, algo que entra en el terreno de la habilidad pura, se trata de conocer cómo jugar. De esto saben mucho los entrenadores, estamento que posiblemente sea de los que más conocen de los juegos en los que "coachean", pero que no necesariamente tienen porque ser un prodigio en cuanto a habilidad. Volviendo a los periodistas de esports, competencias como una buena comunicación o tratado de los datos, se le presuponen a un profesional que se gana la vida de esta forma y hay que ponerlas en valor cuando estas sean espectaculares. En resumen, sirven para aprobar, rara ver para el sobresaliente.

En los deportes electrónicos no se pide más o menos que en el periodismo de videojuegos: entender lo que pasa en la pantalla y transmitirlo a la comunidad que va a leerte o escucharte. No hace falta ser un virtuoso; ayuda, eso no lo vamos a negar, pero lo único peligroso de ser malo jugando es que quizás sea por no comprender las mecánicas del juego más que por no tener la habilidad para ejecutarlas.

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