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Cómo Vengadores Endgame y Juego de Tronos me hicieron volver a jugar a Clash Royale
Clash Royale

Cómo Vengadores Endgame y Juego de Tronos me hicieron volver a jugar a Clash Royale

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Llevaba una buena temporada sin darle caña a ‘Clash Royale'. No olvidándolo por completo, pero para un juego al que acudía siempre que tenía un hueco libre, jugar un par de partidas al mes es el paso previo a la desinstalación. Sin embargo, de buenas a primeras, ahí estoy otra vez, jugándolo a diario y haciendo que el contador de copas suba como la espuma.

Para hablar del porqué de mi vuelta también tengo que hacerlo de dos de los mayores fenómenos recientes, la expectación por Los Vengadores: Endgame y la última temporada de Juego de Tronos. O mejor dicho, el cómo evitar a toda costa esos dos bombazos del mundo del entretenimiento.

El abandono de Clash Royale

Saltando de un juego a otro semana tras semana por cuestiones de trabajo, conseguir engancharte a un juego y mantenerlo activo durante meses es algo relativamente complicado. Sin embargo ‘Clash Royale’ consiguió eso mismo, que siempre que tuviese la necesidad de desconectar o se presentase un hueco libre, acudiese a él para jugar un par de partidas.

Probablemente por agotamiento de la fórmula, encontronazos con algunas decisiones por parte de Supercell, o el tedio al mantenerme atascado en un mismo ciclo en su metajuego, pero especialmente ver cómo partida tras partida era siempre lo mismo. La falta de unidades realmente atractivas en los últimos lanzamientos, hizo el resto.

Lo que antes era ‘Clash Royale’ se convirtió en echar un vistazo a Twitter, recuperar algún juego que tenía olvidado o ir probando las novedades que llegaban a la Store. La mala suerte quería que, si volvía a darle una oportunidad al juego de Supercell, acabase cayendo en partidas soporíferas o jugando frente a estrategias tan burdas y viejas como puñeteras.

Hace una semana, sin embargo, todo cambió. De repente Twitter no era una opción. El miedo a los spoilers que pudiesen caerme de la última película de Marvel, sumado a la misma sensación unos días después con el último capítulo de Juego de Tronos, me había dejado huérfano de entretenimiento pasajero.

Superhéroes, zombis de hielo y Pekkas

Allí estaba yo, con mis dedos buscando una alternativa para no pisar la red social del pajarito. Juegos que ya tenía muy quemados, la opción de caer en spoilers incluso entrando en Instagram y la pereza frente al vendaval de opciones pochas infestadas de micropagos de la Store. ¿Qué hacer? Darle una oportunidad a ‘Clash Royale’.

La suerte quiso que la última actualización aún no hubiese pasado por mis manos, así que abriendo cofres viendo cómo subía de nivel en el nuevo ranking de premios, aguanté en la aplicación más de lo que lo había hecho las últimas veces. Tras ello, una de esas partidas épicas en las que acabas ganando por los pelos y el contrario comenta al unísono con lo mismo que estabas a punto de remarcar tú: buena partida.

Cada vez que tenía la necesidad de desconectar y recordaba el miedo a los spoilers, ‘Clash Royale’ acudía en mi ayuda. Había mordido el anzuelo y estaba en el juego de nuevo. Además, lo hacía a base de partidas con casi idénticos resultados, no siempre ganando pero siempre disfrutando un buen enfrentamiento.

Y aquí estoy de nuevo, ya sin miedo a spoilers pero optando por ‘Clash Royale’ en vez de por la bilis de Twitter. Ya me he hecho con todas las cartas que tenía pendientes e incluso he visto cómo mis copas subían como la espuma disfrutando de la estrategia del juego. No todas las partidas acaban siendo para amarlo, pero a base de experimentar y mejorar mazos he vuelto a cogerle el gusto con la esperanza de que, esta vez sí, Supercell haga más por mantenerme enganchado.

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