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La última ocurrencia en Pennsylvania, Estados Unidos, es subir los impuestos a juegos violentos como CS:GO, Overwatch o Dota 2

La última ocurrencia en Pennsylvania, Estados Unidos, es subir los impuestos a juegos violentos como CS:GO, Overwatch o Dota 2
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Parece que últimamente los videojuegos, y los esports, están en el punto de mira de algunas personas. En esta ocasión ha sido Christopher B. Quinn, un representante republicano de Pennsylvania, al que se le ha ocurrido subir un 10 por ciento los impuestos a juegos violentos, entre los que se podría incluir a CS:GO, Overwatch o Dota 2, y destinar los fondos a un organismo sobre la protección digital en los colegios.

Durante los años anteriores, los actos de violencia en los colegios parecen haber ocurrido con mayor frecuencia e intensidad”, ha dicho Quinn. Sin embargo, no se ha quedado ahí y ha apuntado directamente a los videojuegos: “Uno de los factores que están contribuyendo a aumentar e intensificar la violencia en los colegios es lo que ven y hacen los niños en los videojuegos”.

Esta medida contra los videojuegos de momento se encuentra estancada, pero no deja de sorprender que la primera ocurrencia sea subir los impuestos a los videojuegos en vez de trabajar por un sistema de concienciación mayor que se oriente hacia aquellos que compran el juego en la mayoría de ocasiones: los padres. Desgraciadamente, considerar a los videojuegos peligrosos no es una corriente de pensamiento marginal.

El acceso a las armas como algo irrelevante

Como ha destacado Unikrn, Quinn ha citado un texto del Centro Nacional de Salud en el que se dice que los individuos expuestos a violencia en los videojuegos tienen mayor tendencia a los comportamientos, pensamientos y sentimientos agresivos. Lo que el representante republicano ha obviado decir es que justo debajo el artículo aclaraba que no había ninguna evidencia demostrable de que estuviera relacionado con un aumento de las agresiones o actos violentos.

El republicano -lejos de cuestionar el acceso a las armas, algo que no convendría teniendo en cuenta su partido político- ha puesto el punto de mira en los videojuegos como algo relacionado con el crecimiento en la violencia y la virulencia en Estados Unidos. Aunque el objetivo último sea positivo, concienciar a los jóvenes a través de un programa especializado, la violencia reside en múltiples estamentos de la sociedad.

homicidios con armas Imagen vía Wikipedia

Más allá del debate, en última instancia, lo que provoca que las agresiones puedan ser cada vez mayores también tiene que ver, de manera ineludible, con el acceso a armas de todo tipo: tanto blancas como de fuego, algo que no parece tener en cuenta el señor Quinn. Desde hace 20 años hasta aquí, los homicidios con armas de por medio han aumentado en casi 5.000 en Estados Unidos.

A pesar de todo, los videojuegos ya cuentan con una regulación propia, PEGI o ESRB, con el que marcar como violentos aquellos productos que sí lo son, como también resaltan el contenido de palabrotas o drogas. Sin embargo, lo que está fallando en el sistema es, una vez más, aquellos encargados de aplicarlos. Desde el empleado que vende un juego para mayores de 18 a un adolescente, hasta los padres que transigen y le compran ese producto a sus hijos.

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